La verdadera polarización de la economía está entre los deudores y los acreedores. Toda la política durante los últimos años se ha orientado a favorecer que los acreedores extraigan más recursos de los deudores, y se conviertan en una clase rentista.

Las apariencias engañan, porque los acreedores rentistas no son solo los prestamistas. Los estados gigantescos cargados de millones de políticos y burócratas son la otra cara de una misma moneda.

Las tiranías necesitan de potentes mecanismos de alienación de la población. En nuestra sociedad dicha alienación se basa en la aparente diversidad de opciones políticas, o en la dicotomía de lo público vs lo privado.

– Por un lado los burócratas alimentan la ilusión de que lo público está para proteger a los ‘desamparados’, ¿Quién podría oponerse repartir dinero público sin automáticamente ser considerado un peligroso ultra-liberal?.

– Por otro lado las corporaciones alimentan la ilusión del “libre mercado”. Recordemos que los directivos de estas empresas ahora son denominados “empresarios”. ¿Quién se opone a la “libre iniciativa” o a “los empresarios” sin ser considerado inmediatamente como un peligroso comunista?.

Ser de izquierda o derecha hace tiempo que es irrelevante, porque todos los prepresentantes políticos están de acuerdo en lo fundamental: proteger los privilegios de unos pocos sobre los demás. Es decir, proteger las rentas y privilegios del capital por un lado, y por otro blindar el poder de los estados como garante de dichos privilegios.