Lo que llamamos “élites” no son grupos homogéneos, son grupos de poder que quieren más poder y control de la población. Eso implica enormes egos y fricciones entre ellos.

La tecnología 5G es una herramienta de control. Una tecnología que les interesa a todos ellos, y en eso si están unidos. Pero el 5G genera un problema: la radiación de las antenas impacta en la salud de las personas, al igual que la comida procesada. Es parte de un sistema adictivo y nocivo para la salud.

Saben que es nocivo pero lo necesitan para sus planes. Lo que se aplica es la fábula de la rana: se aplica un golpe biológico del que se ignora realmente el impacto real para evaluar lo que pasa.

Para ello te inventas una pandemia y montas un show: toda la chorrada de los mercados húmedos y los murciélagos (que ya tiene precedentes). Generas una cortina de humo para generar miedo: el miedo es esencial y por ello es prioritaria la histeria mediática. La gente sabe que medios, médicos y políticos mienten sistemáticamente, pero pero no tienen idea global de lo que ocurre.

A partir de China la gente empieza a morir por todo el mundo pero no sabes cómo ni dónde: se hace para medir lo que ocurre. Usas la gripe, el miedo, iatrogenia y protocolos diseñados para algo que no es lo que realmente pasa; sedación, desequilibrio emocional, terror, etc.

La TV se centra en un mensaje oficial sanitario y se ciñe a él, porque lo que tiene que tapar es el 5G. Por eso todo se centra en las mascarillas, en las vacunas, etc. NO hay nada de la radiación y se censura de forma descarada lo que hay. Todo lo que aparece de 5G es positivo.

El interés es el CONTROL, desplegar el sistema 5G, y hacer que la gente dependa por completo del sistema por completo y a todas horas: económicamente, físicamente, emocionalmente, etc. Esta es la conexión aquí con el nuevo tecno-paradigma del transhumanismo.

Los gobiernos cuanto más corruptos son más órdenes reciben de arriba y más inflan los números para de esa forma potenciar la cortina de humo. Pero en realidad nadie sabe de qué muere la gente. No hay autopsias, se falsifican los certificados de defunción, el virus no ha sido purificado ni aislado, y cualquiera que haga preguntas es sistemáticamente censurado.

El mensaje clave del sistema es que ‘el virus está en el aire’. A partir de ahí viene todo lo demás porque los sanitarios analizan lo que pasa SOLO en su campo de la forma más miope posible. Pero para entender todo lo que pasa son necesarios conocimientos en múltiples campos y eso ya no existe.