Todo lo que ocurre forma parte del despliegue planificado de una nueva tecnología biométrica o “transhumanista”. Y como toda revolución tecnológica se llevará por delante al sistema y a mucha gente. Esto lleva ocurriendo desde la invención de los telares, o del ferrocarril, y es resultado de un proceso de relevo controlado en las élites.

La élite banquero-financiera anterior (en caída) no tiene clara su supervivencia ante la nueva revolución tecnológica. La nueva élite ascendente (empresas tecnológicas) no tiene claro que se pueda imponer y reemplazar a los primeros. Unos y otros pactan en un punto intermedio repartirse todo, empezando por la nueva bio-tecnología.

Para ello resulta imprescindible crear distracciones y crisis permanentes (Covid, cambio climático… ) que justifiquen ante el público el secuestro de la innovación, y la configuración de un nuevo tipo de sociedad controlada y alineada con los intereses de unos y otros.

Las muertes, la desaparición de negocios y de las libertades personales en último termino son sólo “bajas colaterales”, convenientemente aprovechadas por el terrorismo informativo de los medios.