La vida no es un mecanismo, sino un organismo. La vida no es mecánica, es orgánica. Y lo mismo ocurre con todos los sistemas complejos cotidianos: la economía, las ideas, la meteorología, etc.

En la Naturaleza los organismos no ‘aparecen’ sino que ‘surgen’ y crecen desde dentro. No son piezas que se ensamblan en el tiempo, o relaciones y reglas causa-efecto lineales como suelen suponerlas nuestra forma de pensar.

Las plataformas tecnológicas tienen éxito porque facilitan la creación de un ecosistema que se comporta como un organismo: de dentro hacia afuera, y en base a interacciones entre sus componentes.

Este organismo:
– Está compuesto de multitud de participantes con incentivos alineados,
– Evoluciona y da lugar a formas emergentes no previstas inicialmente.
– Absorbe energía del entorno para mantener un equilibrio