La tecnología y el capitalismo, que hasta ahora eran considerados los grandes artífices del bienestar de la especie en los últimos 200 años son ahora acusados en támdem del estancamiento económico, de la desigualdad y de la injusticia en el mundo en desarrollo.

La deuda tiende a hacer aumentar las desigualdades entre los que ‘tienen’ y los que ‘no tienen’. Muchos de los que tienen lo hacen de los medios de producción, obteniendo beneficios y dividendos de estos medios. Otros cerca son los ejecutivos de alto nivel y el gobierno que obtienen elevados salarios.

La inflación beneficia a aquellos con acceso inmediato a dinero: los bancos y los que ya son ricos. La desigualdad es consecuencia directa de establecer tipos bajos. Por eso las burbujas siempre las pagan los mismos, que son los últimos que se apuntan a la fiesta.

Los miembros no élite ven como sus salarios disminuyen en términos constantes. De alguna forma, la productividad de su trabajo, financiado con cada vez menos recursos energéticos se está contrayendo en lugar de incrementándose.

Si se produce una recesión sólo el 50% de grande de la de 2007 la mayoría de los bonos pasarían a ser basura y las empresas tendrían que pedir aún más prestado para poder pagar los tipos de interés.

El “tobogán” de pendiente suave que anticipa una rampa muy pronunciada. La estructura de la economía y sus cimientos están construidos sobre arenas movedizas: si todo se viene abajo la casi totalidad de la riqueza terminará en unas pocas manos.