El sistema globalista con toda su tecnología y potencia financiera tiene en la complejidad en general y en la logística en particular una de sus partes intrínsecamente débiles.
En los años 70 la mator parte de los productos que consumías tenían su origen a menos de 100km de distancia
Cuando todo lo que se consume y produce tiene su origen en componentes producidos a su vez a grandes distancias la complejidad es exponencial. Dicha complejidad no es orgánica, sino planificada por la política económica, y por lo tanto frágil.
Las cadenas de suministro largas y complejas presentan enormes desafíos para su gestión y el tecnológico resulta ser el menor de ellos.
Cualquier corte en alguna de sus partes puede provocar por “efecto mariposa” consecuencias desastrosas en lugares aparentemente inconexos.
El punto débil más visible, el transporte por carretera pone en los camioneros de toda la vida la capacidad de interrumpir y paralizar por completo industrias y paises enteros.