La velocidad de la luz en realidad es infinita, porque el tiempo depende de la velocidad. Es la percepción del observador externo la que limita esa velocidad.

Somos nosotros que vemos la luz según nuestro tiempo. Y con esto podemos llegar a una conclusión desconcertante: el Universo en realidad puede que ya esté muerto. Es el observador el que limita la realidad del tiempo y del universo percibiendo o re-creando sólo una porción de ellos.

Para un fotón el tiempo no existe. Un viaje a través del universo se realiza en un solo instante y por lo tanto como onda el fotón está en todo el Universo al mismo tiempo. Por lo tanto no es descabellado decir que la eternidad existe, y es la luz.

Podemos ver el universo como una película arquetípica que se proyecta a través de la luz. Y si alguien pudiera ser solo luz, o la luz fuera consciente de sí misma, percibiría que todas las cosas están sucediendo al mismo tiempo.