Cuando hablamos de que la ecuación de onda “colapsa” en unos valores concretos estamos introduciendo un sesgo cognitivo. Lo que ocurre en realidad es que nuestra conciencia solo observa (realiza) un valor concreto de la ecuación, haciendo que nuestra realidad siga por un camino determinado.

Existe múltiples universos porque todas las soluciones de la ecuación son igualmente válidas. Y todas se realizan dando lugar a realidades diferentes con otras versiones de la realidad. Cada una de esas versiones realiza una solución de la ecuación.

En un estado “normal” de conciencia y en ese punto del tiempo y del espacio, cada versión de uno mismo con su realidad cree que es la única. Y no puede ser de otra forma para asegurar la supervivencia de un organismo biológico.

No existen infinitos universos porque en cada uno se siguen teniendo que cumplir leyes como la conservación de la energía: un electrón no puede decaer en un protón por ejemplo. Pero existen multiversos en tanto que cumplan con las soluciones de la ecuación.

En el experimento del gato de Schrödinger, el gato no está vivo y muerto a la vez. Hay un universo donde se ha librado del veneno, y otro donde lo ha inhalado y está muerto. En ambos universos hay una versión diferente de ti que abre la caja para comprobar el resultado.

Y por cierto: es el propio gato con su “proto-conciencia” quien sella su destino, no el observador humano que abre la caja.