El pensamiento clave e innovador de Buckminster Fuller se basaba en facilitar una sociedad auto-organizada, como ocurre en los entornos naturales.

Este mundo está construido sobre jerarquías políticas y económicas que controlan por completo los recursos y alteran el entorno, casi siempre a peor.

La idea fundamental es que la Naturaleza podría inspirar otras estructuras sociales, sostenibles, auto-organizadas, y universalmente locales. En ellas, la toma de decisiones está distribuida, y las células se comunican entre sí especialmente con las más cercanas.

En este sentido, Fuller era un partidario de la ingeniería militante, es decir, de hace de la ingeniería civil una herramienta para transformar la sociedad.

Todo ello ideas muy de moda desde los 50 hasta principios de los 70 del pasado siglo. Cuando el boom económico y los programas espaciales parecían prometer un futuro muy diferente al que tenemos hoy.