La deuda es fundamental para hacer funcionar el sistema, aunque los economistas neoclásicos tienden a olvidar su importancia. La deuda trae del futuro la fecha en la que un particular o negocio pueden comprar bienes de capital. La deuda permite a los negocios construir capital sin tener que ahorrarlo previamente de sus operaciones.

La deuda aumenta el precio de las materias primas y commodities, al aumentar su demanda porque hay más gente y negocios que se pueden permitir comprar bienes que las utilizan. Además, la deuda tiende a aumentar el precio de los activos poniendo real estate e inversiones de todo tipo al alcance del público.

Añadir deuda estimula la economía, incluso cuando se hace con un propósito determinado (como financiar una guerra) desencadena una serie de compras en cadena que pueden revitalizar la economía de un país.

A partir de determinado nivel de deuda y de tipos, el pago de interese tiende a extraer renta de los pobres a los más ricos, produciéndose el efecto contrario, de congelamiento de la economía.