Los bancos no tienen incentivo para adoptar o incluso reconocer el cuadro global. Pero poner los medios para que miles de millones de personas puedan tener sus propias cuentas es una necesidad vital. Sociedades financieras actuales se ven tocadas porque:
– Son mediadoras entre ahorro e inversión.
– Su valor añadido se concentra en los extremos de la cadena, no en la propia infraestructura.
– Están expuestos a deteriorarse rápidamente como pasó con las telcos.

En este sistema los bancos prestan dinero que no tienen y hacen un beneficio del interés. Y gracias a los rescates de los gobiernos, pueden socializar sus pérdidas. Lo que implica que el dinero de los impuestos se va en eso.Cuanto más automatizado todo, menos cosas tienen que hacer los bancos de inversión. Aunque la compra y venta de derivados estructurados necesitará siempre de una mente humana que diseñe las operaciones, así como en las fusiones y adquisiciones.

Las entidades financieras pueden empezar a sentir una crisis existencial a medida que se dan cuenta y afrontan el hecho de que esta tecnología puede ser un evento de extinción para muchos de ellos.

Las telcos ya pasaron por esto al aparecer Internet. Durante décadas se beneficiaron de enormes beneficios derivados de las llamadas a larga distancia. Hasta que llegó Internet y tuvieron que adaptarse.