En el artículo anterior comentaba cómo la Cadena de Bloques (Blockchain) es una base de datos distribuida entre los usuarios. Al registrar que has pagado algo comparte esa información con toda la Red, haciendo el fraude prácticamente imposible. Y al ser el registro el propio dinero, éste se propaga de forma casi instantánea a coste casi cero, y con seguridad plena.

En parte, los bancos ya funcionan de forma similar. Llevas tu dinero al banco, y aquello no se mete en una caja con tu nombre, sino que se acumula con el dinero de otros para poder hacer transferencias, préstamos, etc.

El dinero está allí porque el banco guarda un registro de que lo está. El problema: es un registro que en realidad son muchos: cada banco tiene uno, igual que las tarjetas de crédito, las aseguradoras, los bancos centrales, etc.

Por eso las transferencias o las liquidaciones nunca son instantáneas. Es necesario conciliar una cantidad enorme de bases de datos. Y si aparece un error, revisar todo desde el principio.

En la mayoría de las “sucursales” de los bancos verás a una persona atendiendo al público por cada 3 que está revisando números. Son una de tantas reliquias del siglo XX que sobrevive entre la resignación de buena parte de la población. No hay nada como tener un monopolio para hacer lo que uno quiera: y el dinero es el monopolio de los bancos.

Con la Cadena de Bloques todo esto desaparece. El registro de los datos ES el propio dinero. No hay necesidad de mantener registros especiales para hacer liquidaciones. La transacción es la propia liquidación.

Esta tecnología está basada en las matemáticas, la criptografía y la programación. Puede parecer compleja de cerca, pero su esencia es la de todo tipo de negocio: construir confianza. La confianza no es gratuita: lleva tiempo y esfuerzo a cualquier organización construir las relaciones necesarias para que un negocio funcione. Necesita interacción humana y sistemas caros de mantener.

La Cadena de Bloques se basa en hacer de la confianza algo inherente al producto. Y esto en el caso del dinero y de los bancos es vital. Cualquiera puede verificar que una transacción ha sido incorporada a la cadena. Es completamente transparente, y al mismo tiempo (y esto es importante) puede llegar a ser anónima y privada.

Un sistema cuya prueba de facto reside en las matemáticas, y no en la supervisión humana es un sistema de costes muy reducidos. Que ya no necesita de autoridades centrales para supervisarlo, ni de intermediarios cobrando comisiones por hacerlo funcionar. Y con la potencia de computación actual resulta ser muy rápido.

Una criptomoneda que llegue a ser de uso común por la población elimina la necesidad de la mayoría de los negocios bancarios. Haría estos servicios irrelevantes tal y como los entendemos ahora, y el movimiento de dinero imposible de controlar y fiscalizar de forma centralizada. Los bancos y los gobiernos tienen motivos para seguir de cerca el tema, como de hecho ya están haciendo.