La UE se creó con el axioma cristiano demócrata de que el libre comercio entre las regiones europeas haría converger económicamente a sus regiones.

Pero ha ocurrido al revés: las regiones divergen y eso implica grandes transferencias de renta desde las regiones ricas a las pobres. Todo el crecimiento de la población viene motivado por inmigración descontrolada, que además consume recursos que hay que financiar.

Otra de las ideas iniciales del Euro era haber servido de alternativa para un mundo gobernado por el dólar, pero esto tampoco ha funcionado.

Ya el simple hecho de que las premisas y el resultado de la experiencia eran falsas deberían de hacer recapacitar a algunos. Pero no; lo que se hace es pisar más el acelerador, e indignarse contra todo aquel que ose decir que algo no va bien.