En el mundo lo que ocurre es que la clase media en realidad crece, pero el gap con las clases más altas se va haciendo cada vez más grande. La gente muy rica tiene menos riesgo cuanto más rica es, lo que les hace progresivamente más ricos, y un grupo totalmente al margen de la sociedad.

Si los acontecimientos sigue el curso actual la clase media en Occidente está acabada: depende de cada uno hacer de esto una oportunidad o un desastre para su vida, pero es imparable. De hecho el proceso ya ha ocurrido: en realidad lo que ves por la calle son muertos vivientes, pero no lo saben aún. El motivo es que la sociedad, la economía y los sistemas de protección social tienen inercia, y no se pueden desmontar en pocos meses sin arriesgar una revolución.

Los colapsos tienen lugar al principio de forma gradual, y luego acelerada. La tecnología, el outsourcing, las eficiencia productiva, la globalización, etc. inició el proceso lento pero implacable. Pero ahora el proceso coge velocidad: el desmantelamiento de los sistemas de salud, la penalización del ahorro, la intención ya no oculta de “resetear” el sistema, el discurso colectivista, etc. anticipan la etapa final.

¿La solución? lo primero tener conciencia del problema. Lo segundo valorar tu atención y salud como tus recursos más valiosos y actuar en consecuencia. Por último, organizarse rápidamente con gente similar para poner en marcha iniciativas de supervivencia al margen del sistema.