La monserga de la pérdida de empleos por la mecanización empezó en los 90. Si (como dicen en los medios) la robótica y la inteligencia artificial destruyeran 7 empleos por cada uno que crean, países como Japón y USA se estarían muriendo de hambre desde hace una década por lo menos. Y sin embargo hasta el Covid tenían prácticamente pleno empleo.

Muchos economistas y periodistas utilizan el mismo viejo y falaz argumento ludista* que se utilizaba cuando los telares movidos por vapor, la electricidad, los tractores y cosechadoras, etc. como reacción a la mecanización.

Pero como como ocurre con tantas teorías marxistas, la realidad resulta ser justo al revés. Cuanta más tecnología (que además no llueve del cielo), mucho más y mejor empleo. Sencillamente porque esos robots requieren mucho trabajo de ingeniería por un lado, y de mantenimiento por otro.

Durante los últimos siglos la gente ha venido pensando (con acierto) que el progreso técnico y las mejoras en la productividad les beneficiaba. Y que eran el fundamento de su prosperidad.

Pero al mismo tiempo siempre se produce la reacción contraria. La opinión de que todo aumento de la productividad es malo, y el final de la Humanidad. Ocurre desde la imprenta al menos, y detrás no están los trabajadores, sino aquellos que quieren mantener sus privilegios a base de negocios obsoletos.

No hay nada como asustar a la gente para distraer la atención. De esa forma nadie te pide responsabilidades por mantener durante décadas a un país con un 15-20% de paro. Y eso sin robots.

* El ludismo fue un movimiento social que se caracterizó por la oposición a la introducción de maquinaria moderna en el proceso productivo. Se desarrolló durante las primeras etapas del proceso de industrialización y dio lugar a violentas acciones de destrucción de máquinas.