En el debate de las VTC se repiten un montón de consignas gremiales y políticas sin conocimiento alguno del asunto.

Para empezar, Cabify es una empresa española, no una multinacional. Uber es una empresa extranjera (no una multinacional). Estas 2 empresas sirven de plataforma para contratar el servicio, pero el servicio lo prestan empresas españolas, que trabajan bajo un marco regulado, con licencias otorgadas por las CCAA, denominadas VTC.

Las VTC pagan impuestos en España y en cantidades importantes. Los taxistas en cambio pagan IRPF por módulos, que es una ley retrógrada e injusta que permite un pago irrisorio e injusto a los autónomos en España. Los taxistas son micro-empresarios protegidos por leyes caducas.

Lo que debería hacer el gobierno es facilitar la competencia dando más licencias VTC para beneficiar a los usuarios. La ley sólo permite 1 licencia VTC por cada 30 de taxi, y ese proteccionismo hace que los taxistas se crean intocables.

Se debería permitir paridad en el numero de licencias y que escoja el usuario.