La economía gig tiene sentido cuando tienes formación y mucha experiencia en algo. Es decir, cuando ya has amortizado la inversión en formación y dinero para llegar a ser un experto. Además de la inversión en la infraestructura necesaria para tangibilizar tu valor.

Hasta ahora esa inversión corría a cargo de las empresas, y los seguros sociales. Todo eso desaparece y pasas a cobrar por el valor que estrictamente genere tu tiempo. Y en muchos casos además debes asumir el coste de estructura y de seguros sociales.

Esto favorece a los excelentes en algo (lo que sea que tenga demanda). Y pone las cosas mucho más duras a los demás. A los que les pilla con 40 años o más apenas les deja opciones, y a los más jóvenes los incentiva para hacerse muy buenos en algo muy concreto. Todo ello siempre y cuando el entorno ayude.

Esto es lo que realmente está detrás de la manía emprendedora actual. El concepto “emprendedor” es un lacito con el que el sistema engatusa a una parte de la población, haciéndoles creer que realmente tienen alguna oportunidad metiéndose a “emprendedores”.