Las divisas tradicionales funcionan porque cada una tiene en paralelo un mercado más o menos grande donde es usada y aceptada. De hecho el dinero es intrínseco a esos mercados, ya que es (o mejor dicho, debería ser) una forma de saldar cuentas en los intercambios de valor.

En contraposición, el concepto de criptomoneda es intrínseco a una blockchain. No se pueden separar ambos porque las primeras en realidad no son monedas (el nombre despista), sino partes esenciales de una cadena de bloques por la que se transmite valor.

El efecto de red es intrínseco a una blockchain: cuantos más participantes tienen más eficientes se hacen. Y cuanto más eficientes, más participantes consiguen. Un comprador de acciones de Microsoft no incrementa el cashflow a largo plazo del negocio, pero cada especulador que decide que Bitcoin tiene valor incrementa el valor de la red subyacente, algo que no ocurre en las burbujas con acciones convencionales.