En la Revolución Industrial pasamos de tener pequeños talleres empleando a 4 personas para fabricar unos metros de tela a pasar a fábricas de 50 personas produciendo cientos de metros de tela cada día.

Los artesanos desaparecieron, y el modelo productivo cambió. Pero no sin antes pasar por grandes convulsiones sociales. Sin embargo las ganancias para la sociedad fueron enormes. No sólo a nivel de empleo, sino de valor generado en mercancías, y precios mucho más accesibles para grandes capas de la población.

La robotización va a continuar le guste o no le guste a la gente. Es una fuerza evolutiva de la propia civilización. Protestar contra las máquinas por la pérdida de empleos es como protestar contra la lluvia porque cuando cae con fuerza puede matar personas.

El verdadero reto es garantizar a estas personas que van a trabajar con las máquinas unas condiciones adecuadas de trabajo. Y no volver a los sistemas de explotación existentes hace 200 años.

Se perderán empleos en proporción directa a la incapacidad de adaptar los planes educativos, los incentivos fiscales, la falta de inversión en I+D, al número de burócratas, al dinero gratis, etc. Es decir, se van a perder muchos empleos.

La causa de la pérdida de empleos no es la tecnificación, sino la rigidez e incapacidad de evolucionar de la propia sociedad. La solución más probable es la aparición de algún tipo de UBI (Universal Basic Income o renta básica) para amplias capas de la población, que no serían reciclables en el nuevo y modelo, y pasarían a depender de forma permanente directamente del Estado .