Poco a poco las piezas van apareciendo y el puzzle toma forma. En un futuro deseable y no muy distante los servicios financieros, las cadenas de suministro la contabilidad, los seguros e incluso los gobiernos podrían ser reemplazados por aplicaciones descentralizadas.

La gente en todo el mundo lanzará sus token para captar capital, innovar y desarrollar sus propias iniciativas colaborativas al margen de fronteras y regulaciones.

Esto supondría el final de la era del “Feudalismo Digital” en la que aún nos encontramos. Una era en la que -no importa lo que hagas- siempre debes pagar algún tipo de peaje para hacer cualquier cosa.

Si el mundo se moviera hacia una verdadera soberanía descentralizada desaparecería la necesidad de intermediarios como bancos, notarios, seguros, y sistemas de control de la identidad gubernamentales.

La gente recuperaría su libre iniciativa para hablar, colaborar y moverse por cualquier lugar del mundo en lugar de necesitar un permiso o un certificado para salir a la calle, abrir un negocio, o vivir en otro país.