Lo que muchos hacen pasar por “ciencia” en los medios y en las redes sociales tiene más que ver con la “certeza” que con la ciencia. La ciencia es un proceso, no un estado mental o una ideología.

La certeza ideológica es la puerta de la arrogancia. Es rígida, sin sentido de sensibilidad o compromiso. La certeza reduce la inteligencia, bloquea la curiosidad y es un tipo de violencia que se impone dándole su propio significado a los eventos.

La certeza es un claro síntoma de inmadurez y de pereza mental, que marca una diferencia clave entre personas. Se basa en forzar una narrativa de la realidad se ajuste a nuestras creencias, en lugar de estar dispuesto a cambiar tu forma de pensar cuando ambas no coinciden.

La certeza es el problema germinal de las ideologías políticas: construir modelos de la realidad ad-hoc, diseñados específicamente para dar consuelo a los de la tribu, y al mismo tiempo triturar al que no se ajuste a ellos. Y si la realidad va por otro lado peor para ella.

La mente del principiante tiene muchas posibilidades, pero la del ‘experto’ muy pocas
– Shunryu Suzuki.