Modelos de Negocio Obsoletos: de lo Mecánico a lo Orgánico

La mayoría de negocios y startups se diseñan siguiendo el pensamiento mecanicista tradicional de los últimos dos siglos.

Este planteamiento asume que el negocio funciona como un mecanismo en el que una pieza engrana después de la otra: desde la captación de clientes hasta la obtención del beneficio. El problema: esto hace ya años que está obsoleto.

El cambio está a la vista de todos. Nada que no funcione como una red puede crecer más allá de cierto tamaño. Y ese umbral de tamaño cada vez es más reducido porque grandes jugadores como Amazon o Google ya imponen su propia dinámica a la sociedad.

Casi todas las grandes corporaciones tienen esa estructura «mecánica» obsoleta. Pero sobreviven gracias a privilegios legales y financieros con los que parasitan al resto de la sociedad. Estos privilegios también están condenados a desaparecer.

En un mundo de competencia creciente y rendimientos decrecientes, para la mayoría invertir tiempo y dinero en cerrar ventas concretas es garantía de ruina a largo plazo.

Los profesionales son los más expuestos, pero también otros negocios. Todos ellos invierten sus recursos más limitados: tiempo y capital a cambio de conseguir un poco de dinero en cada transacción.

La alternativa es invertir una buena parte de ese esfuerzo en crear capital, en la forma de una plataforma tecnológica. Solo con tecnología puedes capturar y conservar una parte del valor que generas para ti, en lugar de que todo se lo lleve tu cliente.

Los recursos limitados se deben invertir en tecnología que permita tres cosas: generar valor para los participantes, escalar en red, y convertir transacciones en dinero.

Si no puedes o no sabes hacerlo solo puedes asociarte a otros negocios o profesionales del mismo sector. Su principal problema es el mismo que el tuyo: cómo no ser devorados por un sistema que ha cambiado.

Dinero Fiat y Economía Post-Covid

Los inversores han dejado de considerar el valor ‘utilidad’ y se están pasado al valor ‘almacén’. Compran pisos como en China para «guardar» el dinero, no para generar innovación o investigación.

Lo mismo pasa con muchos otros productos: la gente piensa cada vez más en el valor de reventa de las cosas, y menos en el de utilidad.

Esto es consecuencia de la abundancia de dinero fiat al 0%: no hay ningún buen depósito de valor, y todo pasa a considerarse depósito.

El dinero fiat propicia este comportamiento porque ¿quién quiere arriesgar el 100% de una inversión para obtener un 5% de retorno, cuando puedes obtener el 200% de retorno al vender el «boleto» al siguiente que entra a jugar?.

Así se forman las burbujas, y así se formó el gigantesco esquema Ponzi en el que estamos todos metidos.

La intención de los bancos centrales es crear una nueva moneda electrónica, también fiat para la economía post-covid.  Con ella, y una vez saqueados países, sociedades, y recursos naturales la clase parasitaria está preparando la próxima burbuja: se llama exploración espacial.

De los Verticales a las Experiencias

Vivimos en un mundo de mercados verticales ultra-competitivos. Pero el valor que pide la gente es horizontal, integrador y de resultados.

Los que inventan nuevos conceptos ‘transversales’ que derriban los verticales y es donde aparecen las experiencias.

Por ejemplo, el marketing digital se ha organizado en ‘especialidades’ verticales ultra-competitivas.

Pero en realidad la generación de valor que demandan los clientes es un proceso horizontal, de integración, y orientado a resultados: «Invierto euros y quiero clientes a cambio».

Estos son los modelos interesantes y es donde está todo por inventarse. Los verticales se están terminando, lo que quedan son las personas y sus experiencias.

Hay que llevar el marketing a las empresas, no las empresas a los diferentes servicios de marketing, como se hace ahora.

El Futuro es de los Ingenieros

Después de la Gran Recesión se ha producido un cambio fundamental en la actitud hacia la automatización. Muchas empresas han empezado a sentir el problema de los costes laborales, y por todas partes se asume la ‘inevitabilidad’ de la robotización.

Pero en realidad el problema arranca mucho antes. Las empresas no necesitan contratar como antes porque la tecnología está llegando a su destino manifiesto desde los años 30, cuando arranca el mass media, y se asume que antes o después las máquinas trabajarán por los humanos.

El Final del Trabajo a Tiempo Completo
Ningún sector de la economía se mueve hacia el trabajo a tiempo completo. Todo se está recortando, trasladando a outsourcing o a temporal. Esto ocurre no sólo en trabajos de bajo valor añadido, sino en cuadros medios, e incluso ejecutivos senior.

Una primera etapa que ha durado décadas ha reemplazado profesiones que implican trabajo físico o de gestión mediante los robots de las fábricas, los software de gestión, etc.

Pero en esta nueva etapa les toca el turno a todas aquellas profesiones basadas en analizar datos para llegar a conclusiones y aprender de la realidad de forma continuada. Estamos hablando de actividades como marketing, gestores, asesores, abogados, economistas, etc.

Con la Inteligencia Artificial todo cambia…
Con la IA, las máquinas se hacen capaces de procesar enormes cantidades de datos para diagnosticar, evaluar escenarios, o controlar el cumplimiento de contratos. Aprenden por el camino y no descansan, haciendo su tarea de forma cada vez más potente y barata.

En el proceso se reemplazan años de experiencia humana por sistemas de análisis y procesamiento de datos. Esto convierte a todas esas profesiones en un problema de números y algoritmos, es decir, de ingeniería.

La ingeniería no admite probabilidades ni opiniones en sus resultados. Un proyecto de ingeniería (eg una aplicación, o un puente) cumple o no cumple las especificaciones. Si no las cumple no sirve, y no te pagan. O alguien muere aplastado, y el ingeniero va a la cárcel.

¡Vienen las Máquinas!
Si no vives de las ciencias aplicadas, y tu oferta se basa en cobrar por horas de trabajo o transacciones, más vale que seas muy bueno. Y que empieces venderlas caro. De lo contrario estarás fuera del juego en poco tiempo. Reemplazado por algoritmos, o personas que diseñan algoritmos.

Muchos (en su ignorancia) le echan la culpa a las máquinas de la pérdida de empleos, de la ‘des-humanización’ del día a día, etc. ¡Las máquinas vienen a por nosotros, dicen!. Pero NO: la culpa la tenemos los ingenieros. ¿Todavía no lo has adivinado?… El futuro es de los ingenieros.

«Scientists study the world as it is; engineers create the world that has never been.” Theodore von Karman.
Continuará…

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A las corporaciones no les gustas

A las corporaciones no les gustas. Esto no es ninguna noticia para los capitalistas, emprendedores o artistas. Toda la idea detrás de una corporación es establecer una estructura legal que se aproveche de la mano de obra barata y le permita producir lo mismo una y otra vez. Cada vez más barato y en mayor cantidad. No digo que esto sea injusto, sólo digo que es lo que es.