El capitalismo hace ya años que se comporta como un virus que se auto-destruye, y la pandemia sólo ha acelerado este proceso, llevándolo a un estado general de saqueo.

Fursov escribió sobre la ultima etapa del capitalismo como un sistema que se comportaría como Saturno, devorando a sus propios hijos, que en este caso son las clases medias.

Años de globalización, tecnificación y dinero gratis han llevado a que el crecimiento cero sea algo crónico. Para poder generar beneficio de algún sitio el sistema devora la propia sociedad que lo sostiene. Y por eso va de desastre en desastre, camino de la ruina final.

Cualquiera que crea que un modelo económico basado en el crecimiento permanente es sostenible para el Planeta y para la gente está loco, o es un economista. En los últimos años el sistema vive en medio de una crisis crónica de desigualdad y sobre capacidad.

Y el nuevo paradigma se basa en una contradicción que pasa desapercibida para la clase media: los proletarios aliados con los ultra-ricos. Un sistema en el que no hay pensamiento ni razón ni análisis de nada, y en el que todo son eslóganes, media y medios.