En el sistema económico en el que nos encontramos la gente compite por conseguir algo que no se puede comer ni beber: dinero.

El problema es que el dinero es una mercancía cuyo valor y abundancia no vienen determinados por el ‘supuesto mercado’, sino que es el resultado de decisiones políticas centralizadas. Decisiones tomadas de forma totalmente opaca por personas no elegidas democráticamente en los bancos centrales.

La magia de la tecnología Blockchain consiste en su planteamiento “de abajo a arriba” es decir, desde los usuarios, desarrolladores y mineros hacia capas más abstractas como empresas o mercados. Justamente al revés de como ocurre ahora.

Esto implica una verdadera redistribución del poder desde los que ahora controlan todo hacia los demás, sin pasar por las falsas recetas tradicionales de la izquierda.