Snowden era analista de la NSA y quedó impactado por PRISM, que rastrea para ellos CUALQUIER tipo de chat en skype, facebook, correos electrónicos, etc. La mayoría de la población le da igual porque no se es consciente del verdadero alcance de lo que está en juego. Además existe el riesgo de terminar encausado o muerto por un ‘falso positivo’.

El discurso libertario no funciona en el público general, sobre todo en lo económico. A la gente en realidad le da igual la libertad más allá de su día a día. Les han convencido de que su libertad debe empezar y terminar en decir chorradas en las redes sociales, salir de copas, enseñar el culo en una carroza, y poco más. Y el tema financiero requiere de análisis y convicciones.

La gente prefiere la seguridad a la libertad. Esto es bien conocido por determinadas fuerzas que conspiran para suprimir la segunda en nombre de la primera: a la población no le preocupa lo más mínimo la confidencialidad de sus datos, o que los vigilen. Y si lo hacen están dispuestos a aguantarse a cambio de tener seguridad. Sobretodo en un entorno como el que se está cocinando en el que por decir lo que piensas te pueden anular civilmente.

Por eso aceptarán sin rechistar que los gobiernos espíen lo que hacen en internet, los observen a través de cámaras en la calle, y controlen todos y cada uno de los movimientos que hacen con su dinero. En la guerra de la privacidad ocurre como con todo: son las emociones -y no la razón- las que mueven as cosas.

Cuando la ‘Guerra contra el Terror’ era la novedad se aceptó el que los aeropuertos se convirtieran en un espacio para todo tipo de abusos e invasiones de la privacidad. El verdadero objetivo era probablemente limitar el movimiento de capitales y metales preciosos, y aquellas medidas -como todas las que empiezan siendo provisionales- nunca desaparecieron.

Ahora de la misma forma, para prevenir el ciber terrorismo se vende a la gente que es legítimo espiar todos sus movimientos online, perdiendo por completo tu intimidad en Internet. Y en el futuro podría ser cualquier cosa: una enfermedad, una crisis económica, un desastre ecológico: cualquier excusa que implique tomar medidas para nuestra seguridad.